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Almería, Almería, Spain

4 ago 2012

Nieve sin manchas. No intoxicada.


 Nieve sin manchas. No intoxicada.

Los  tragos de cerveza
tienen el poder de espantar el miedo.
Sentimientos que cambian de color.
Telaraña de juego apetecible.

Un sonido artificial o de las pestañas.
Pequeños volcanes de sonrisas.
Diccionario de sinónimos con su nombre.
Confusión y contratiempo.

Iconos o palabras limitadas que tú conoces.
Hormigas que indican el camino a seguir.
Sensaciones que provocan nieve inesperada
y desconocida por primera vez.
Se disloca ese mundo existente y sienta bien.
Has encontrado nieve sin manchas. Nieve no intoxicada.


© Estefanía Martín Sebaquevas, 2012




21 jun 2012

Shh...



                                                               <<La música empieza donde se acaba el lenguaje>>
Hoffmann
Shh…

Me dejas escribir sin matices.
La velocidad deja intacta
la imagen del cristal. Parpadeo.
Cascos en los oídos, música, pero
no solo soy yo quien la escucha.

Pides un beso,
no pisamos el freno,
lo pasamos bien.

El fuego y el motivo lo encontramos.
Vamos a bailar. Prohibido el control.
Los pájaros y los murciélagos
descubren que no son tan diferentes
en su locura.

© Estefanía Martín Sebaquevas, 2012


6 may 2012

Silencios

El tráfico en la A-7 está tranquilo
esta noche. El juego de luces forman
las palabras que quieres. Palabras.
aunque a ser verdad, prefiero
 los silencios.

Muchas son las flores que llegan
A los cementerios los domingos.
Muchos son los recuerdos
que sobreviven día a día.
Silencios.

Hemos llegado a nuestro destino.
La carretera A-7 ha terminado.
Montañas que duermen tranquilas.
Bocas que se mezclan, y mientras:
el ángel caído abre sus alas
para alejarse y no permanecer
al paraíso.

(C) Estefanía Martín Sebaquevas, 2012

12 ene 2012

Ciudad vestida de agua

L
a lluvia vuelve a visitarnos
este mes de septiembre.
Ver a través de una farola las gotas caer.
Árbol que se alegra de su baño.
Y cada escondite de esta ciudad vestida de agua.

El tacto de una manta. El sentir acurrucadas a tus mascotas.
El pasear con botas.
Abrigo no dejando nada al descubierto,
ocultando tu cuerpo en secreto.
Pasando, quizá, desapercibido.

Lluvia permanente que refresca.
Calor agradable que desprende mi caldero.
Libro en mis manos, lectura y café.
Salidas por las calles almerienses. Eso sí,
Ella y yo vestidas de agua.

Estefanía Martín Sebaquevas



8 ene 2012

Jardines de Castilla


La ciudad reposa profundamente. En el caer de la tarde va llenándose de sombras el diminuto jardín; revolotean blandos, elásticos, los primeros vespertillos. Allá lejos suena la campana de algún convento. Ha llegado el crepúsculo. Comienza a brillar una estrella en el cielo oscurecido. Entonces es la hora propicia, la hora peculiarísima de estos minúsculos y aprisionados jardines; es la hora en que estos jardines entran en harmonía y comunión íntima y secreta con el ambiente y con las cosas que les rodean: con las tumbas de los guerreros y de los obispos, con la alta torre, con las columnas del claustro, con el cielo oscuro y sereno, con el parpadear brilllante de las estrellas, con las campanadas del Ángelus, que caen lentas, sonoras, pausadas, sobre la ciudad...

Azorín-Jardínes de Castilla